Nora, disponible a cualquier hora
Un acompañamiento conversacional que conoce su racha, sus desencadenantes y sus franjas de riesgo. Propone medidas concretas, no frases de manual.
Un programa de 90 días, datos objetivos sobre usted mismo y un acompañamiento disponible a cualquier hora para dejar la pornografía.
Llevas sin consumir
47días
52,2 % del programa completadoVas construyendo impulso
Un método completo para dejar la pornografía: programa diario, formación, acompañamiento y datos propios. Sin registro y sin publicidad.
Gratis de por vida para quienes la instalen antes de la versión de corte
Lo que responde al principio decide el contenido del programa. Lo que registra cada día ajusta lo que la aplicación le propone al siguiente.
Un acompañamiento conversacional que conoce su racha, sus desencadenantes y sus franjas de riesgo. Propone medidas concretas, no frases de manual.
Un minuto al día basta para registrar ánimo, sueño y urgencias. De ahí sale todo lo que la aplicación sabe sobre usted.
Antes del jardín aparece una frase de alguien que ha movido a mucha gente, siempre citada, o una pregunta para pensar treinta segundos.
Todo vive en el dispositivo, con una copia cifrada bajo una cuenta anónima. Puede borrarlo todo desde los ajustes.
El 44 % de sus episodios ocurre el sábado por la noche
A partir del tercer episodio, la aplicación agrupa por hora, desencadenante y día, y le devuelve una acción concreta.
No mide que pasen los días: mide los días multiplicados por lo que usted entrena. El desglose está a la vista, punto por punto.
La confusión habitual de estas aplicaciones es amontonar contenido sin decir para qué sirve cada cosa. Aquí la diferencia se dice en voz alta: las lecciones te hacen entender, los retos cambian tu entorno, los ejercicios te entrenan y los juegos te sacan del momento.
Una misión concreta cada jornada, y las cuatro preguntas de siempre en el mismo orden: qué hago hoy, qué suele pasar por aquí, por qué funciona y qué avanza con esto.
La única parte donde se practica algo. Vienen de dos terapias con respaldo —TCC y ACT—, tienen tres o cuatro variantes cada uno y todos miden un número antes y después.
La versión corta de aguantar la ola. Piden toda la atención durante treinta o sesenta segundos, que es exactamente el hueco por el que entra el impulso.
Cambios de entorno que no dependen del ánimo: el móvil fuera del dormitorio, luz al despertar, veinte minutos de lectura. Cada día se marca contestando una pregunta concreta, no pulsando un botón.
Cuatro módulos con su tramo del programa y un examen de aplicación al final de cada uno. Se contestan situaciones, no definiciones.
Entrenar la atención con cuatro anclas y sesiones de 3 a 15 minutos, un diario con su calendario, y un plan de prevención que la aplicación escribe primero y usted corrige después.
Cada jornada trae un paso concreto, no una lista de recomendaciones. Si hay una recaída el plan no vuelve al día uno: lo aprendido no se pierde en una noche, y el programa continúa desde donde estaba.
Nora conoce su racha, sus desencadenantes, sus horas de riesgo y lo que ya le ha funcionado antes. Ante cualquier señal de crisis, el servidor sustituye la respuesta por recursos de ayuda profesional: es una regla del sistema, no una instrucción que el modelo pueda ignorar.
Toca el COLOR de la palabra, no lo que pone
A las dos de la mañana, no. Un juego que exige toda la atención sí lo es, y ocupa exactamente el hueco por el que entra el impulso. Son cinco y piden cosas distintas a propósito —frenar el automático, buscar, calcular, recordar, leer—, porque el que hoy no te sale te dejaría sin plan B justo cuando hace falta. Cada uno tiene una marca a la que llegar, y se pagan en oro por puntos.
Hoy te toca: la respiración
Pones la atención en una cosa. Se te va. Lo notas. Vuelves.Irse ES el ejercicio
El botón de pánico hay que abrirlo. La ola hay que decidir aguantarla. La frase que te da permiso hay que reconocerla. Las tres exigen haber notado antes que te habías ido — y eso no es un rasgo de carácter, es una habilidad que se entrena. Cuatro anclas distintas, sesiones de 3 a 15 minutos y la que menos hayas practicado es la que te propone. Empieza en tres porque quien abre en diez se planta a los cuatro y no vuelve.
Veintiuna lecciones en cuatro módulos, cada uno con su tramo del programa: entender qué pasa (días 1–14), romper el ciclo (15–30), reconstruir (31–60) y blindar lo ganado (61–90). Cómo funciona el circuito de recompensa, por qué sube el listón, qué hacer con una recaída y cómo verla venir días antes. Cada módulo se cierra con un examen de aplicación, no de memoria: se contestan situaciones, no definiciones.
El árbol recorre ocho etapas, de semilla a árbol maduro, y alrededor se construye un jardín con lo que se va ganando. La experiencia acumulada no baja nunca: tras una recaída el árbol pierde hojas, pero conserva el tronco.
A partir del quinto episodio registrado, las franjas de riesgo que usted declaró se sustituyen por las reales. Desde ese momento el programa, los avisos y el coach trabajan con el comportamiento observado, no con una media.
Un formulario que se rellena una vez no entrena nada: entrenar es repetir con progresión. Por eso cada ejercicio tiene tres o cuatro variantes —el programa le da la que menos ha hecho— y todos miden un número antes y después, de modo que la prueba de que está mejorando es su propio gráfico y no una frase de la aplicación.
Quedarse con las ganas, sin obedecerlas, hasta verlas bajar solas.
Urge surfing · prevención de recaídas basada en atención plenaEncontrar la frase exacta con la que uno se da permiso y quitarle la razón.
Reestructuración cognitiva (TCC)Desmontar, paso a paso, lo que lleva de una situación normal a una recaída.
Análisis funcional de la conductaConvertir una orden de la cabeza en algo que se puede mirar desde fuera.
Defusión cognitiva (ACT)Dejar de gastar energía en que las ganas no aparezcan, para tenerla donde sí decide.
Aceptación y desesperanza creativa (ACT)Convertir uno de sus objetivos en algo concreto que hace hoy.
Acción comprometida (ACT) e intenciones de implementaciónDejar de verlo como «yo soy así» para poder mirarlo de frente.
Externalización, de la terapia narrativaPoner en el calendario cosas que de verdad dejan mejor, y comprobar cuáles.
Activación conductual (TCC)Ninguno depende del ánimo: son movimientos y cambios de sitio. Y ninguno se puede comprobar desde el teléfono, así que en vez de fingir que se comprueba, cada día se marca contestando una pregunta concreta. Un botón que dice «marcar hoy» se pulsa sin pensar; una pregunta con un detalle obliga a acordarse de si pasó.
Un botón accesible desde cualquier pantalla abre ocho salidas, no una. Se elige la que hoy se pueda: hay tres que no piden pensar nada. Al terminar, el episodio queda registrado y alimenta la detección de patrones.
Todo funciona sin conexión salvo hablar con Nora. Dos horas después llega una única pregunta: qué tal fue.
Todo lo que la aplicación calcula está a la vista, con la fórmula explicada dentro y sin métricas decorativas.
Contador en vivo, con la mejor racha guardada para siempre
Su curva de 90 días, multiplicada por lo que entrena
Calculado con su frecuencia y duración declaradas
Sábado, 23:00–02:00. Aviso programado a las 22:30
El tiempo pone el techo del día y el trabajo decide cuánto de ese techo se alcanza. Por eso dos personas con los mismos días limpios no puntúan igual, y por eso ningún atajo adelanta el calendario: por mucho que haga el día 1, el máximo de ese día son dos puntos.
Los días de racha, sobre la misma curva que se le enseñó el primer día: 15 % a la semana, 50 % al mes, 95 % a los noventa.
Ejercicios distintos practicados, olas aguantadas hasta el final y filas escritas en su plan de prevención.
Retos de entorno adoptados y, sobre todo, cuántos de los últimos catorce días los ha seguido marcando.
Cuánto ha bajado su cribado desde su propia línea base. Es el único componente con un instrumento validado detrás.
Al recaer baja la curva, porque cuenta racha. Los tres componentes de trabajo no se mueven: lo aprendido no se desaprende y los retos siguen puestos.
Cuando una aplicación anuncia que el día tres será el peor y llega el día tres sin nada, el usuario no concluye que la aplicación se equivocó: concluye que a él esto no le funciona. Es, palabra por palabra, la causa principal de abandono. Así que aquí se describe lo habitual, con su varianza dicha en voz alta, y lo que sí lleva fecha son sus propios datos.
La puntuación de dependencia sobre 100 que aparece al terminar el test inicial es nuestra, y se llama por su nombre: un perfil de uso, no un instrumento clínico. Lo que decide si alguien debería ver a un profesional son estas tres escalas, con las preguntas tal y como están publicadas y los puntos de corte de la fuente original.
Ninguna de las tres diagnostica nada, y la aplicación lo dice antes de empezar. Detectar a quién hay que derivar a un profesional es todo su trabajo aquí.
Desde la instalación hasta que la aplicación trabaja con su comportamiento real, no con una media.
Un cuestionario guiado establece su puntuación de dependencia sobre 100, sus desencadenantes, sus franjas de riesgo y su objetivo. Al terminar obtiene un diagnóstico y una proyección personal.
Cada jornada trae su paso, su registro breve y su lección cuando toca. Los avisos preventivos se programan 30 minutos antes de cada franja de riesgo y el botón de pánico permanece siempre accesible.
A partir del quinto episodio registrado, las franjas declaradas se sustituyen por las observadas. El programa, los avisos y el coach trabajan desde entonces con lo que de verdad ocurre.
Cada hito activa una notificación, una insignia y una celebración al abrir la aplicación. Ninguno afirma qué está ocurriendo dentro de su cabeza: celebran tiempo sostenido y explican qué significa ese tiempo. El árbol avanza en paralelo —de semilla a árbol maduro— y al recaer conserva la mitad de las etapas que llegó a alcanzar.
Cada día del programa enlaza la lección que le corresponde, y todas quedan disponibles para consultarlas cuando haga falta.
«La mentalidad Mamba es intentar constantemente ser la mejor versión de ti mismo. Es una búsqueda constante de ser hoy mejor que ayer.»
La aplicación está en fase de preparación para su publicación en App Store y Google Play. Hasta que las fichas estén activas, los botones de descarga de esta página no conducen a las tiendas.
No. No se solicita correo electrónico, número de teléfono ni nombre: la aplicación se abre y se utiliza. Vincular una cuenta de Apple es opcional y solo sirve para recuperar la copia de seguridad si se pierde el dispositivo.
El programa no se reinicia. La experiencia acumulada no baja nunca, el árbol conserva la mitad de las etapas que llegó a alcanzar, y de los cuatro componentes del rebobinado cerebral solo cae el del tiempo: lo aprendido no se desaprende y los retos siguen puestos.
Además, la recaída se registra como un dato más: alimenta la detección de patrones y activa un plan concreto para las 48 horas siguientes, que son las de mayor riesgo. Ese plan se guarda y aparece en la pantalla de inicio hasta que pasan.
Un acompañamiento conversacional integrado en la aplicación. A diferencia de un chat genérico, dispone de su contexto: racha actual, desencadenantes declarados, franjas de riesgo detectadas y estrategias que ya le han funcionado.
Ante cualquier señal de crisis, el servidor sustituye su respuesta por recursos de ayuda profesional y teléfonos de emergencia. Esa regla no depende de las instrucciones del modelo.
En su dispositivo. La copia de seguridad es opcional, va cifrada y se asocia a una cuenta anónima creada de forma automática. Cada cuenta accede únicamente a su propia copia, y esa restricción la aplica la base de datos, no la aplicación.
No hay publicidad ni analítica de seguimiento, y puede borrarlo todo desde Ajustes › Privacidad › Borrar todo.
La versión inicial es gratuita y no incluye compras dentro de la aplicación. Quienes la instalen antes de la versión de corte conservan el acceso completo de forma permanente, también cuando se introduzcan planes de pago.
Se puede. Existe un modo de reducción con un tope concreto de sesiones por semana, y la aplicación mide contra ese tope en lugar de contra el cero.
De hecho lo propone ella: si detecta tres recaídas en tres semanas, ofrece cambiar el objetivo. Tres recaídas seguidas no significan que no se pueda; significan que la meta de golpe y para siempre no está sirviendo ahora, y cumplir algo alcanzable es lo que devuelve la tracción.
Todo salvo Nora. El programa diario, las lecciones, los ejercicios, los juegos, la meditación, el diario, las estadísticas y el botón de pánico completo están en el dispositivo y funcionan en avión.
Lo único que necesita internet es la conversación con el coach, porque el modelo corre en un servidor.
Todavía no. Bloquear de verdad en iPhone exige un permiso especial de Apple (Screen Time) y extensiones nativas, y hasta que estén, la aplicación no finge que lo hace: hay una pantalla que explica exactamente qué falta y cómo bloquear mientras tanto con las herramientas del propio sistema.
Lo que sí hace desde el primer día es quitar la ocasión por otro lado: los retos de entorno y los avisos preventivos antes de sus franjas de riesgo.
Son dos cuentas del mismo esfuerzo. La experiencia mide lo que lleva hecho y de ahí sale el nivel: no baja nunca, ni al recaer, ni al gastar, ni al fallar. El oro es lo mismo pero gastable, y se va en el jardín y en las promesas.
Estuvieron unidas en un solo número y llenar el jardín le bajaba a uno de nivel. Con una sola cifra no se arregla: o mide progreso, o es un monedero.
El día 90 no es una línea de meta biológica: lo construido sigue igual al día siguiente. Los hitos continúan hasta el año, el árbol tiene una etapa más a los 180 días, y las lecciones, los ejercicios, los juegos y las estadísticas se quedan.
Hay además una lección dedicada precisamente a eso —qué se queda después del día 90— y otra sobre cómo ver venir una recaída con días de antelación.
En español. Todo el contenido —las 21 lecciones, los 90 días del programa, los ejercicios y el coach— está escrito en español, no traducido.
No. EverRise es una herramienta de apoyo. No sustituye el diagnóstico, el tratamiento ni el acompañamiento de un profesional sanitario, y así se indica dentro de la propia aplicación.
Un contador informa de cuántos días lleva. EverRise añade una ruta de 90 días con una tarea concreta cada jornada, formación estructurada sobre el mecanismo que hay detrás y un motor que detecta cuándo, dónde y por qué se producen los episodios.
Contesta una persona, no un formulario. Para que la respuesta sea útil a la primera, díganos qué móvil usa, qué versión de la aplicación aparece en Perfil y qué estaba haciendo cuando ocurrió.
everriseoficialapp@gmail.comComo la aplicación no pide correo ni nombre, no podemos identificar su cuenta ni consultar sus datos: no los tenemos. Cuéntenos lo que ve y lo resolvemos por ahí.
EverRise no es un servicio de emergencias y nadie lee estos correos en tiempo real. En España, el teléfono de atención a la conducta suicida es el 024 y el de emergencias, el 112.
Sin registro, sin coste y sin tener que contárselo a nadie.